Ecosfera

Conocido también como biosfera; se define, como una supuesta corteza esférica alrededor de un objeto celeste, en cuyo interior existen temperaturas como para permitir el nacimiento y evolución de la vida. Un planeta que se encuentre muy hacia dentro de la ecosfera, tendría temperaturas demasiado altas y por lo tanto incompatibles para el desarrollo de la vida. De igual manera un planeta que se encontrara muy hacia fuera de la ecosfera, estaría sumido en un ámbito demasiado frío.

En el sistema solar, estos dos casos extremos están representados por el planeta Mercurio, cuya temperatura superficial alcanza la fusión del plomo (327,4º C), y Plutón, se supone que la temperatura que tiene es de –200º C. La Tierra, en cambio, se encuentra exactamente en el medio del cubrimiento ecosférico. La extensión de la ecosfera en nuestro sistema solar va aproximadamente desde el nivel de la órbita de Venus hasta una distancia del Sol, que está a medio camino entre las órbitas de la Tierra y de Marte. Esto quiere decir que, a excepción de la Tierra y Venus, ningún otro planeta de nuestro sistema recibe el suficiente calor solar compatible con el desarrollo de la vida.

Como bien es sabido, la dosis de calor solar representa una condición necesaria pero no suficiente, para la presencia de la vida en un planeta. En el caso de Venus, la atmósfera compuesta a base de anhídrido carbónico deteriora cualquier elemento, haciendo que sea un planeta tórrido, sofocante e inhóspito.

Parece probable, que la mayor parte de las estrellas que vemos brillar en el firmamento estén acompañadas de un grupo de planeta similares al nuestro, las dimensiones de la ecosfera de cada estrella varían en función de la clase espectral. Si un sol pertenece a una de las primeras clase espectrales y es muy luminoso, la ecosfera debería ser muy grande; si pertenece a una clase espectral intermedia, como nuestro Sol, tendrá una ecosfera de dimensiones medias; si pertenece a una de las últimas clase espectrales, y tiene por lo tanto una baja luminosidad, la ecosfera será pequeña.

Esto implica que sólo las estrellas con media o elevada luminosidad pueden tener planetas habitables. Cuando la luminosidad es pequeña, el planeta para encontrarse dentro de la ecosfera, debe estar en órbita cerca del sol, y tiende a establecerse en una rotación sincrónica, por la cual el planeta muestra a su sol siempre la misma cara, con el resultado de tener un hemisferio demasiado caliente y el otro demasiado frío.

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