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CAÍDA LIBRE

Estado del movimiento de un objeto en el espacio bajo la influencia gravitatoria de un cuerpo central. La Tierra se encuentra en caída libre alrededor del Sol, mientras que un satélite artificial más allá de la atmósfera está en caída libre alrededor de la Tierra.

En tanto, que una nave se encuentre en caída libre, un astronauta no tendrá peso aparente y experimentará el fenómeno de ingravidez. En el vacío todos los cuerpos, con independencia de su forma o de su masa, caen con idéntica aceleración en un lugar determinado, a la superficie terrestre. El movimiento de caída libre en la Tierra es: g = 9,8 m/s2. Es un movimiento uniformemente acelerado, es decir, la aceleración instantánea es la misma en todos los puntos del recorrido y coincide con la aceleración media, y esta aceleración es la aceleración de la gravedad.

CALDERA

En geología, una caldera es una gran depresión volcánica de forma  circular. Las calderas son el resultado de explosiones cataclísmicas que destruyen el volcán en erupción; ejemplo de ello, son las islas volcánicas de Santorín, en Grecia, y de Krakatoa, en Indonesia, que entran en este tipo de categoría. Cuando la cámara subterránea de magma, vacía tras erupciones sucesivas, no puede soportar el peso del volumen volcánico situado encima y se produce el derrumbamiento creando otras formas de caderas.

Otro ejemplo de caldera volcánica, se encuentra situado en las Isla Canarias, España, el la isla de La Palma, es la caldera de Taburiente, donde se mezclan los valles de barrancos con picos que destacan en los bordes de la caldera. Algunas calderas, son ocupadas por lagos profundos, como el lago del Cráter, en Oregón, o por llanuras planas, como el amplio valle de caldera en el norte de Nuevo México, ambos en Estados Unidos.

CALENDARIO (del Latín: Calendae)

Calendario solar

En 1582 fue adoptado el calendario solar, como consecuencia de la reforma realizada por el papa Gregorio XIII sobre los cálculos realizados por los astrónomos Luigi Lilio (1510-1576) y Cristoforo Clavius (1538-1612). En la antigüedad, los periodos en los que está subdividido el calendario se han referido al movimiento de los astros y, según cuál era el astro que se consideraba como elemento principal de referencia, se formularon varios tipos de calendario. En la época romana se indicaba el primer día de cada mes, en un conjunto de listas en las que se apuntaban los días y los meses de cada año para el cálculo del tiempo.

El calendario solar, es el que actualmente se encuentra en vigor y ha sido adoptado por la mayoría de los países del mundo; esta basado en el movimiento de revolución de la Tierra alrededor del Sol y su duración está definida por el llamado año trópico o civil, es decir, el tiempo transcurrido entre dos pasos sucesivos del Sol por el Equinoccio de primavera.

Calendario lunar

Creado por los babilonios y hoy en día sigue vigente entre la comunidad mahometana. Cada lunación corresponde a un “mes lunar”; es decir, a cada período comprendido entre dos momentos en que la luna se halla exactamente en la misma fase (ya sea creciente o menguante). Cada mes lunar corresponde a 29,53 días solares.

Calendario luni-solar

Adoptado por la comunidad hebrea, hace referencia a los movimientos tanto del Sol como de la Luna y está compuesto de años divididos en 12 lunaciones de 30 y 29 días que totalizan 354 días (Cada mes comienza con la Luna Nueva) y “años embolismales”, divididos en 13 lunaciones. Entre los comienzos de dos primaveras consecutivas hay 365 días y un cuarto, lo que supone un redundancia de 11 días y fracción sobre la duración del año de doce meses lunares. Si la acumulación, año tras año de esa diferencia de días no se modificase, se alejaría progresivamente de la primavera del año solar, con lo que su celebración tendría lugar en una estación diferente a la indicada por el Tanaj (Grupo de  24 libros de la Biblia Hebrea).

En el siglo IV, Hillel II (320-385) para contrarrestar el desfase y equilibrar el calendario con las estaciones del año, reformó el calendario hebreo y lo dejó fijado a perpetuidad, disponiendo que cada 19 años se añadiese 7 veces un nuevo mes a los otros 12 del año hebreo. Este año consta de 384 días y se le denomina “año embolismal”.

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