E: Página 1ª

ECLIPSE

Fenómeno producido cuando el disco del Sol se oculta completamente o en parte, debido a que la Luna cruza delante del Sol (eclipses de Sol); o bien cuando la Luna se oscurece en parte o completamente, debido a que la Tierra se interpone entre la Luna y el Sol ocultándola con su sombra (eclipses de Luna).

Si las órbitas recorridas por la Tierra y la Luna fueran exactamente coplanarias (Puntos o líneas que se encuentran en el mismo plano), se observarían mensualmente dos eclipses en cada Luna nueva o Conjunción lunar; tendríamos un eclipse de Sol, y en cada Luna llena tendríamos un eclipse de Luna. Los planos de las órbitas de la Tierra y de la Luna están inclinados alrededor de 5º, los eclipses se producen cuando la Luna, en el novilunio o en el plenilunio se encuentra en uno de los dos puntos en los cuales su órbita intercepta la órbita de la Tierra.

El motivo a estas limitaciones, es que el número de eclipses que se pueden producir en durante un año varía de un mínimo de dos eclipses solares y ningún lunar, a un máximo de cinco solares y dos lunares, o bien cuatro solares y tres lunares. Los eclipses se vienen observando constantemente desde la antigüedad. Existen tablillas mesopotámicas (III y II milenio a.C.) que hacen referencia a ellos e incluso habiendo descubierto el ciclo de Saros.

Ciclo de Saros

Periodo caldeo de 223 lunas, equivalente a 6.585,32 días (algo más de 18 años y 10 u 11 días) tras el cual la Luna y la Tierra regresan aproximadamente a la misma posición en sus órbitas, y pueden reanudarse los eclipses. Un Saros por definición, son 223 meses sinódicos “S” (periodo de una Luna nueva a la siguiente). Cada ciclo comprende un promedio de 71 eclipses, 43 de Sol y 28 de Luna.


ECLÍPTICA

Es la representación del plano orbital de la Tierra sobre la Esfera celeste. También se la denomina eclíptica al recorrido que el Sol realiza en un año a través de las doce constelaciones del Zodiaco. A partir del momento que el plano de la órbita terrestre está inclinado 23,5º aproximadamente con respecto al Ecuador, la eclíptica está inclinada en el mismo valor con respecto al ecuador celeste.

En la antigüedad se denominaba así, a la línea del cielo en la que se producen los eclipses. Coincidiendo con la línea que determina el plano de la órbita de la Tierra alrededor del sol, siendo prácticamente el mismo que el del resto de los planetas y semejante al plano de rotación de la Luna alrededor de la Tierra.

ECOSFERA

Conocido también como biosfera; se define, como una supuesta corteza esférica alrededor de un objeto celeste, en cuyo interior existen temperaturas como para permitir el nacimiento y evolución de la vida. Un planeta que se encuentre muy hacia dentro de la ecosfera, tendría temperaturas demasiado altas y por lo tanto incompatibles para el desarrollo de la vida. De igual manera un planeta que se encontrara muy hacia fuera de la ecosfera, estaría sumido en un ámbito demasiado frío.

En el sistema solar, estos dos casos extremos están representados por el planeta Mercurio, cuya temperatura superficial alcanza la fusión del plomo (327,4º C), y Plutón, se supone que la temperatura que tiene es de –200º C. La Tierra, en cambio, se encuentra exactamente en el medio del cubrimiento ecosférico. La extensión de la ecosfera en nuestro sistema solar va aproximadamente desde el nivel de la órbita de Venus hasta una distancia del Sol, que está a medio camino entre las órbitas de la Tierra y de Marte. Esto quiere decir que, a excepción de la Tierra y Venus, ningún otro planeta de nuestro sistema recibe el suficiente calor solar compatible con el desarrollo de la vida.

Como bien es sabido, la dosis de calor solar representa una condición necesaria pero no suficiente, para la presencia de la vida en un planeta. En el caso de Venus, la atmósfera compuesta a base de anhídrido carbónico deteriora cualquier elemento, haciendo que sea un planeta tórrido, sofocante e inhóspito.

Parece probable, que la mayor parte de las estrellas que vemos brillar en el firmamento estén acompañadas de un grupo de planeta similares al nuestro, las dimensiones de la ecosfera de cada estrella varían en función de la clase espectral. Si un sol pertenece a una de las primeras clase espectrales y es muy luminoso, la ecosfera debería ser muy grande; si pertenece a una clase espectral intermedia, como nuestro Sol, tendrá una ecosfera de dimensiones medias; si pertenece a una de las últimas clase espectrales, y tiene por lo tanto una baja luminosidad, la ecosfera será pequeña.

Esto implica que sólo las estrellas con media o elevada luminosidad pueden tener planetas habitables. Cuando la luminosidad es pequeña, el planeta para encontrarse dentro de la ecosfera, debe estar en órbita cerca del sol, y tiende a establecerse en una rotación sincrónica, por la cual el planeta muestra a su sol siempre la misma cara, con el resultado de tener un hemisferio demasiado caliente y el otro demasiado frío.

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